comunicados
Los socialcristianos nicaragüenses agrupados en el Partido Humanista Social Cristiano, PHSC, miembro de la Organización Demócrata Cristiana de América, ODCA, en lucha contra la dictadura sandinista Ortega-Murillo para establecer la democracia en Nicaragua, consideramos que ese régimen está totalmente agotado históricamente, ya no tiene más que ofrecer que no sea más represión, y la eliminación total de las libertades públicas.
El fracaso del populismo de izquierda en América Latina, y la tendencia al cambio de sistemas políticos con más democracia en varios países, han tendido una tenaza final a la dictadura sandinista, que, con su rechazo a una apertura democrática, deja avizorar su fin como tiranía.
Desde 1957, año en que surge el Socialcristianismo en Nicaragua, nuestra política ha sido la misma, luchar contra las dictaduras y por la democracia, ser unitarios, y mostrar una opción frente a las paralelas históricas que gobernaron Nicaragua desde la independencia sin mayor sentido de equidad social, y frente a la izquierda marxistaleninista, que con su proyecto totalitario ha impuesto en Nicaragua una dictadura más cruel que la dictadura somocista derrocada en 1979.
La imposición de este nuevo sistema basado en la represión, la exclusión y la eliminación de todo pensamiento libre, vino creando desde 1979 una resistencia silenciosa que estalló en 2018, en que el pueblo nicaragüense encabezado por jóvenes y estudiantes exigió masivamente su destitución, teniendo como respuesta gubernamental la más grande represión con asesinatos, encarcelados, y exiliados, que recuerde América Latina.
Desde entonces el Partido Humanista Social Cristiano, reiteró su Sí a la lucha antidictatorial, y a la unidad que necesitamos todos los opositores, para golpear como un solo bloque a la dictadura, como lo muestra nuestra incorporación a la Gran Confederación de la Oposición Nicaragüense, GCON, fundada por el Padre Benito Martínez.
Sin embargo, aún no hemos podido lograr dicha unidad, por las rivalidades políticas, las discrepancias ideológicas y la falta de una estrategia unificada con claridad del proyecto democrático, pero la unidad urge, y es la tarea inmediata.
Los sucesos en Venezuela del tres de enero de este año con la captura del dictador Maduro, la presión sobre Cuba para que gire hacia la democracia, y la presión con denuncias y sanciones que ejerce contra la dictadura de Ortega, son hechos claros de la arremetida con su visión, de la nueva administración del gobierno de los Estados Unidos, contra estas tres dictaduras.
La aspiración que tenemos los socialcristianos es ver establecida en Nicaragua una democracia plena, con pluralismo político, justicia social y libertades públicas, misión que pasa por la unidad de todas las fuerzas democráticas que luchamos por sacar a la dictadura.
Estamos obligados los que queremos libertad, justicia y democracia para Nicaragua, a unirnos ya, a mostrar un solo rostro, una sola voz, que nos convierta en interlocutores en esta búsqueda de cambiar la dictadura, y crear la alternativa que goce de legitimidad, credibilidad y confianza del pueblo de Nicaragua.
Debemos estar dispuestos inclusive a diálogos políticos, pero no para caer en un nuevo engaño electoral de los sandinistas, ni para propiciar un “aterrizaje suave” a los co-dictadores, ni para volver a sistemas políticos con estados cooptados y restablecimientos de poderes y privilegios para unos pocos, sino para que el pueblo tenga lo que siempre ha buscado, una democracia profunda, con libertades plenas, elecciones libres con asesoría y vigilancia internacional, y nunca más dictaduras o esquemas de dominio neo-oligárquicos.
“Cambio de patrón, no es liberación”, gritaba en décadas pasadas la legendaria Central Latinoamericana de Trabajadores, CLAT, organización
obrera continental de orientación cristiana.
Hacemos pues un llamado vehemente a todos los nicaragüenses a convencernos que nuestra lucha es de principios y valores, es de proyectos políticos que liberen integralmente al pueblo, y somos nosotros en primer lugar los llamados a fortalecer nuestras convicciones democráticas, unirnos con sinceridad, acelerar nuestra lucha con efectividad, buscar el apoyo de la comunidad internacional, y devolver a un pueblo que ya merece, por todas las luchas que ha emprendido y tanto sacrificio que ha entregado, disfrutar de un futuro pleno de libertad, democracia y desarrollo.
14 de marzo de 2026
Nica